Valencia - Más de 100 personas acuden a la fiesta que abrió una exótica muestra de antigüedades marroquíes
28 de Octubre de 2008
Un centenar de personas asistió ayer a la inauguración de la muestra Un viaje por el Atlas: un montaje de antigüedades marroquíes de más de un siglo que conformaban los placeres estéticos de la aristocracia del país magrebí. Las costosas y exóticas piezas, auténticas reliquias transportadas especialmente desde Marruecos para esta ocasión, estarán expuestas para el público en general hasta finales de diciembre en la sala de la Calle Quart, 21, de Valencia, y podrán visitarse de lunes a viernes de 10 a 14 y de 16 a 19hs
Los organizadores tenían claro el concepto de la inauguración: una exposición de este tipo debe ser capaz de transportar al invitado en un viaje por el tiempo a partir de olores, sonidos, texturas, colores. «Hemos decidido frenar el tiempo del visitante y ofrecerle los colores, olores... las sensaciones que los transporten a una época pretérita de paz y recogimiento y, claro, de lujo». Si bien cobre rojo, antigüedades, telas y alfombras de suntuosas texturas ya invitaban a entrar en un universo evocador, los comisarios, para acentuar esta sensación, recrearon ayer el universo festivo de un palacete marroquí.
El sonido de laúdes en vivo introducía a los más de cien invitados en un viaje estético donde las exóticas piezas pertenecientes a diferentes ciudades del Atlas convivían con aromas de platos típicos e inciensos. Los camareros, vestidos con atuendos tradicionales, repartían delicias magrebíes y té. El lujo se mezcla con la originalidad en un imponente piso de más de 500 metros cuadrados del centro valenciano.
Las piezas de la muestra datan de un siglo y formaron parte de los "palacios pequeños" de la alta sociedad magrebí. Todas fueron confeccionadas a mano y pintadas y decoradas con especies, como el azafrán, o barnizadas con aceites naturales, como el Argan. Las maderas de los muebles poseen un valor incalculable y provienen de árboles protegidos en la actualidad, lo cual revaloriza estas obras. Los colores y las texturas de almendros, tuya y argan labrados por las hábiles manos de artesanos.
Objetos resuman lujo y exotismo. Una puerta del siglo XVII originaria del Atlas pequeño forjada con "cobre rojo", metal cuyas reservas son hoy inexistentes. Un extraño objeto de decoración cuyos recovecos esconden una romántica historia: a las orillas de las playas Essaouira, allá por los cuarenta, un marinero marroquí, se la ofreció de regalo a su mujer antes de la boda. Cuatro columnas con capitales; cofres de Fez; enormes teteras de plata que las familias adineradas usaban para abastecer a sus invitados. Grandes baúles que servían para transportar cabras en la época del Ramadhan hace tres siglos. Espejos con símbolos arabescos, faroles de acero confeccionados a mano; una mesita contenedora en la cual se recuesta al niño luego de la circuncisión, llamada Mida. Alfombras de palmera tejidas con lana por mujeres bereberes; un molino con el que se elaboraba el aceite de argan. Ollas gigantes de cobre rojo, placas del mismo material con versículos del Corán pertenecientes a una antigua medina de Fez. Un exótico viaje.